La evolución en la bicicleta es tan grande que incluso el método para aprender también cambia, al menos en España (en Países Bajos llevan tiempo aplicando la técnica adecuada). Olvida los ruedines y las manos del sillín del siglo pasado, para los más pequeños es más rápido y eficaz la bici sin pedales

¿Quieres enseñar a tu hij@ a montar en bicicleta y estás pensando en unos ruedines? ¡Error! “A veces vienen niños de 10 o 12 años con ruedines o que quieren reforzar los ruedines de su bici... y eso es el pasado. En una hora sin ruedines, niños de menos de 8 años han aprendido a montar en bici”. Perico Ruiz es el encargado de la biciescuela de La Ciclería, en Zaragoza, una de las escuelas más importantes en España para enseñar a mayores y pequeños a montar en bicicleta. Lo hace sin ruedines y sin correr sujetando del sillín a nadie.

Los hijos de Perico han aprendido a montar en bicicleta a los 2 años y 3 meses, y ahora con cuatro, el mayor, ya sabe cambiar las marchas de su bicicleta. “La clave es elegir el tamaño correcto. Hay veces que, por economizar, se compra una bicicleta grande para que dure unos cuantos años, pero de este modo es muy difícil que el niño o la niña aprenda a montar en bici. Es mejor, por economizar, tener una bicicleta pequeña y que pase de un primo a otro, entre familiares, amigos… Y luego, cuando el pequeño o la pequeña sepa, ya le será más sencillo montar en una bicicleta más grande de lo normal”, explica Perico a Luck.

Como en cualquier aprendizaje, obligar a realizar algo al alumno va a ser contraproducente. El niño o la niña debe ver la bicicleta como lo que es, un juguete para divertirse, y no se le puede presionar para que monte cuando el ‘profe’ quiera.

Una ‘balance bike’ para empezar

Lo recomendable para comenzar una relación con la bicicleta es tener la llamada ‘balance bike’, es decir, una bicicleta sin pedales ni bielas. Con ello se aprende a tener equilibrio, posteriormente a frenar con los frenos (al principio se tiende a frenar con los pies, por lo que hay que tener en cuenta el calzado), a girar… “En nuestra escuela, el método para aprender se aplica igual a mayores que a niños, pero estos últimos lo pillan antes porque no tienen miedo y en 2-3 clases (de una hora y media cada una) se van con la lección aprendida”. Este especialista tiene más de 13 años de experiencia en este tipo de clases.

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“Cogemos las bicis sin pedales y sin bielas. Nos vamos a una explanada sin obstáculos, con un poco de bajada para que cojan un poco de velocidad y les explicamos un poco el equilibrio y el freno. No hay que coger nunca del sillín ni correr durante metros, mejor tocarles el hombro y luego que se sujeten con su propio equilibrio. Del sillín es más cansado y aprenden más despacio. Para los más pequeños hay que pensar que ‘tú’ eres su cerebro. Ellos no van pensando en si van a chocar o no, debes guiarles tú de si hay un árbol, etc. Ellos se montan y disfrutan, no piensan en más. Si vas contándoles lo que tienen que hacer, mejor”. A partir de aquí, al aprendiz se le pide que realice un giro determinado, que trace un camino, que suelte una mano de la bicicleta, que mire a un lado...

Parece obvio, pero uno de los fallos más comunes es no tener la bicicleta del tamaño correcto y esto afecta a cada uno de sus componentes. En ocasiones se ha dado que una gran superficie ha vendido una bicicleta de marca blanca, por ejemplo, con un cuadro y unas manetas que no son del mismo tamaño. Hay que fijarse bien.

El tamaño de la bicicleta

Las bicicletas para los más pequeños se clasifican en función de la medida de la rueda, que se mide en pulgadas. De este modo, se pueden encontrar bicis de 10, 12, 14, 16, 18, 20, 24 o 26 pulgadas, donde ya entrarían las bicicletas de adultos.

¿Qué tamaño elegir? La teoría dice que la bici cuya distancia del suelo al sillín coincida con la distancia del suelo a la entrepierna del niño o la niña. A partir de ahí, el resto de componentes de la bici debería ir acorde con esa medida. En este caso y al contrario que en los adultos o que alguien que ya sabe, es necesario que el aprendiz llegue a tocar levemente el suelo con sus pies desde el sillín para sentirse seguro de sus movimientos y sepa que si algo falla puede poner pie a tierra.

Los seis pasos para enseñar a montar en bicicleta

En resumen, los pasos para aprender a montar en bicicleta son:

  • Localizar una explanada amplia sin obstáculos (sin gente) y con un desnivel mínimo.
  • Tener una bicicleta sin pedales para aprender a tener equilibrio y a frenar con los frenos.
  • Guiar al pequeño o la pequeña tocándole en el hombro y haciendo de ‘GPS’ para advertirle cuando deba realizar un giro o frenar.
  • Añadir los pedales.
  • Realizar algún ‘truco’ como manejar con una mano, mirar hacia otro lado...
  • Es clave evitar los errores más comunes como usar ruedines o ‘deslomarse’ corriendo detrás del aprendiz sujetándole del sillín.

A partir de aquí: probar una bicicleta con cambios, animarse a correr el Tour de Francia… y, sobre todo, enseñar a amar y respetar un medio de transporte del que se puede disfrutar durante toda la vida.

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